procedimientos invasivos en fisioterapia

Procedimientos invasivos en fisioterapia: siempre ecoguiados

La ecografía es un instrumento cada vez más utilizado por los fisioterapeutas para la evaluación y valoración de sus pacientes. En el caso de los profesionales que realizan técnicas invasivas como la electrólisis percutánea, la punción seca o la neuromodulación percutánea, la utilización de la imagen ecográfica es esencial para garantizar una intervención más precisa y segura.

Los profesionales de la fisioterapia acostumbrados a utilizar el ecógrafo para evaluar, valorar e intervenir con sus pacientes lo tienen muy claro: el ecógrafo es la diferencia entre imaginar o ver.

La palpación es la técnica de evaluación convencional de los fisioterapeutas y forma parte de su ADN, pero no siempre es posible acceder de forma adecuada a la estructura diana y eso puede inducir a error en la evaluación y, por tanto, a la hora de aplicar el tratamiento. Los ecógrafos disponibles actualmente, con sus sondas de alta frecuencia, permiten una descripción muy detallada y precisa del tejido musculoesquelético y de las diferentes estructuras (tendón, músculo, ligamento).

La visualización con ecógrafo de las estructuras anatómicas -vasos, nervios u órganos en zonas próximas al tejido diana- garantiza la seguridad en la aplicación. También permite identificar variaciones anatómicas, como la ubicación inusual de un nervio o la presencia de un nervio o vaso adicional, que no se detectan con herramientas convencionales de evaluación como la palpación.

Procedimientos invasivos ecoguiados

En el caso de los procedimientos invasivos, no es que sea importante usar la ecografía: es sencillamente esencial. El uso de la ecografía al aplicar técnicas invasivas como la electrólisis percutánea, la punción seca o la neuromodulación percutánea, garantiza una intervención más precisa y segura. La imagen ecográfica ofrece al fisioterapeuta un control continuo y en tiempo real de la posición de la aguja, además de monitorizar la aplicación del agente terapéutico por parte del profesional.

Como señalan Valera y Minaya, “la imagen ecográfica permite al fisioterapeuta definir un objetivo terapéutico, como la destrucción de la neovascularización asociada a la tendinopatía crónica a través de una corriente eléctrica o la estimulación del contenido hemático en una rotura muscular, de la misma forma que el traumatólogo emplea una infiltración con sustancias esclerosantes o realiza una aspiración para los mismos objetivos. La gran ventaja es que muestran en tiempo real el resultado clínico del tratamiento”.

Obviamente, disponer de un ecógrafo no garantiza por sí mismo la seguridad y la eficacia de los procedimientos invasivos en fisioterapia. Hay varios elementos que determinan los resultados a alcanzar, como la optimización de la imagen y la zona diana, la mejora en la técnica de visualización de la aguja y el establecimiento de procedimientos de seguridad. Para todo ello, es muy importante realizar una formación en ecografía músculo-esquelética para fisioterapeutas.

Fuente: Procedimientos invasivos ecoguiados en fisioterapia. En F. Valera Garrido y F. Minaya Muñoz (2017): Fisioterapia Invasiva (2ª edición). Elsevier, Madrid.