procedimientos invasivos en fisioterapia

Procedimientos invasivos en fisioterapia: siempre ecoguiados

La ecografía es un instrumento cada vez más utilizado por los fisioterapeutas para la evaluación y valoración de sus pacientes. En el caso de los profesionales que realizan técnicas invasivas como la electrólisis percutánea, la punción seca o la neuromodulación percutánea, la utilización de la imagen ecográfica es esencial para garantizar una intervención más precisa y segura. Leer más

Electrólisis Percutánea: ¿con baja o alta intensidad?

Los objetivos terapéuticos que busquemos con la aplicación de la electrolisis percutánea músculo-esquelética suponen la utilización de diferentes intensidades, según queramos conseguir efectos analgésicos o efectos reparadores del tejido. Leer más

Electrólisis percutánea musculoesquelética: conceptos básicos

Es una de las técnicas de fisioterapia invasiva más utilizada, que consiste en la aplicación ecoguiada de una corriente galvánica a través de una aguja de punción para producir un efecto analgésico y/o reparador del tejido blando musculoesquelético.

La electrolisis percutánea constituye una modalidad de aplicación de electroterapia a través de un procedimiento mínimamente invasivo. Se utiliza para el tratamiento y curación de las lesiones crónicas de tejidos blandos del sistema musculoesquelético -tendón, músculo, ligamento, fascia, cápsula, nervio, periostio o menisco-, cuando no responden a los tratamientos convencionales y no se curan de forma espontánea en un período de tiempo predecible como sucede con las lesiones agudas.

El propio concepto de “electrólisis percutánea” se compone de dos elementos: 

  • Electrólisis, que refiere al proceso por el cual el agua (H2O) y el cloruro sódico (NaCl) que se encuentran en los tejidos de nuestro organismo se descomponen en sus elementos químicos constitutivos como consecuencia del paso de un flujo de corriente eléctrica continua (galvánica), para reagruparse luego en sustancias completamente nuevas.
  • Percutánea, que hace referencia a que la corriente eléctrica se aplica a través de la piel, con una aguja de punción que actúa como electrodo activo. Para la aplicación de la corriente galvánica se utiliza un equipo o dispositivo con certificado sanitario, como el Physio Invasiva o el Endomed 182E.

A partir de esos elementos, Valera y Minaya definen a la electrolisis percutánea musculoesquelética como “una técnica de fisioterapia invasiva que consiste en la aplicación (ecoguiada) de una corriente galvánica a través de una aguja de punción que produce en el tejido blando musculoesquelético un efecto analgésico y un proceso inflamatorio local que permite la fagocitosis y la reparación del tejido afectado”.

La respuesta inflamatoria inducida depende de la intensidad de la corriente galvánica aplicada sobre el tejido musculoesquelético. Las modalidades de aplicación de baja intensidad tienen un efecto analgésico, mientras que para lograr un efecto reparador del tejido es necesario una aplicación a mayor intensidad que provoque un mayor proceso inflamatorio local.

La electrólisis percutánea debe realizarse siempre de forma ecoguiada, para garantizar la seguridad y eficacia de la aplicación. 

Fuente
Valera, Fermín y Minaya, Francisco (2017): Fisioterapia Invasiva (2ª edición). Editado por Elsevier. Capítulo 16.1: Fundamentos y principios de la electrólisis percutánea musculoesquelética.

Neuromodulación percutánea ecoguiada: definición y conceptos básicos

La neuromodulación percutánea ecoguiada es una de las técnicas con mayor evolución y que más se está utilizando en fisioterapia invasiva. En este post te contamos los aspectos básicos de su definición, sus objetivos y los principales parámetros a tener en cuenta para su aplicación.

Los doctores Francisco Minaya y Fermín Valera definen a la neuromodulación percutánea ecoguiada como “la estimulación eléctrica a través de una aguja con guía ecográfica de un nervio periférico en algún punto de su trayecto o de un músculo en un punto motor con un objetivo terapéutico”. La aplicación se realiza a través de la estimulación con una aguja de punción asociada a una corriente eléctrica de baja o media frecuencia, con la que se pretende conseguir una respuesta sensitiva y/o motora al estimular el nervio periférico y lograr una respuesta motora al estimular el punto motor.

Aunque los mecanismos de acción de la neuromodulación no se conocen de forma precisa, sí están muy claros los objetivos principales por los que actualmente se utiliza esta técnica:

  • Disminuir el dolor.
  • Restablecer la función del sistema nervioso a nivel periférico, central, somático, autonómico, sensorial, motor, vascular, glandular y visceral.
  • Mejorar la función neuromuscular, los patrones de reclutamiento muscular y el control motor.

La neuromodulación percutánea es una técnica compleja, porque el profesional debe personalizar un conjunto de parámetros – intensidad, frecuencia, tiempos de aplicación – para conseguir el mejor estímulo en el nervio y en el punto motor. De todos ellos, la frecuencia es el parámetro más importante y que ofrece más opciones de aplicación.

Como la literatura científica sobre el tema sigue siendo insuficiente y en ocasiones controvertida, Minaya y Valera han desarrollado un protocolo de aplicación propio basado en su experiencia clínica y en las evidencias existentes. Esa metodología se basa en la estimulación del punto motor con una corriente a baja frecuencia (10 Hz) buscando la respuesta sensitiva (parestesias) y/o motora. La clave para el éxito del tratamiento es despertar los síntomas motivo de consulta del paciente, con un tiempo de aplicación de 1-1,5 min, suficiente para normalizar la respuesta motora o para disminuir o eliminar la respuesta dolorosa del paciente.

Procedimiento ecoguiado por seguridad y eficacia

La imagen ecográfica de la zona a tratar es fundamental, tanto para el estudio del tejido diana previo a la aplicación de la aguja como para asegurar la seguridad y efectividad de la propia aplicación ecoguiada de la neuromodulación percutánea. 

Uno de los principales factores que determina la eficacia de la neuromodulación percutánea es la colocación de la punta de la aguja cerca del nervio diana o del tejido conectivo de alrededor, o en el punto motor que logre la respuesta muscular de forma efectiva. Como señalan Minaya y Valera, “la realización del procedimiento de forma ecoguiada va a permitir una mejor localización del nervio y del músculo, y una estimulación selectiva de los diferentes fascículos nerviosos logrando así la respuesta más adecuada (parestesia o respuesta motora) a los síntomas del paciente”. 

 

Fuente

Valera, Fermín y Minaya, Francisco (2017): Fisioterapia Invasiva (2ª edición). Editado por Elsevier. Capítulo 10.2.1: Neuromodulación percutánea ecoguiada.

Medidas de seguridad en fisioterapia invasiva

Las técnicas de fisioterapia invasiva suelen ser procedimientos seguros, que presentan pocas contraindicaciones y complicaciones si son aplicados por fisioterapeutas que hayan recibido formación específica. En este post te contamos las medidas básicas de seguridad e higiene a seguir en la aplicación de estas técnicas.

La mayoría de los riesgos potenciales de los tratamientos de fisioterapia invasiva están asociados con la técnica de punción, por lo que es necesario conocer y aplicar de forma sistemática un conjunto de medidas preventivas.

Entorno de trabajo limpio

La sala de tratamiento debe estar siempre limpia y bien desinfectada y disponer de una zona especial de trabajo; por ejemplo, una mesa o carro para colocar el material estéril. También debe disponer de un contenedor de residuos cortantes y punzantes, para eliminar las agujas. Los cubrecamillas desechables deben ser cambiados con cada nuevo paciente

Higiene de manos del profesional

Una correcta higiene de las manos es la intervención más importante para la prevención de la transmisión de infecciones por bacterias, virus, hongos, protozoos y priones. Los profesionales deben lavarse las manos siempre antes y después de los procedimientos invasivos: en caso de que las manos estén visiblemente sucias, se recomienda hacerlo con agua y jabón; si las manos no presentan suciedad visible, se recomienda utilizar un gel antiséptico de base alcohólica. Tras el lavado, las manos deben secarse de forma cuidadosa con toallas de papel individual.

Utilización de guantes

Se recomienda la utilización de los guantes desechables de un solo uso durante la aplicación de técnicas invasivas. Su uso adecuado reduce el riesgo de contaminación del profesional con la sangre del paciente y, al mismo tiempo, minimiza el riesgo de diseminación de gérmenes del profesional al paciente y viceversa (infección cruzada).

Preparación de los lugares de aplicación de las agujas

La correcta higiene del área de la piel donde se realiza la punción es fundamental para evitar la transmisión de microorganismos patógenos. Los lugares de aplicación de las agujas deben estar limpios y sin cortes, heridas o infecciones. Para asegurarse de que la piel está limpia y libre de aceites, cremas y lociones, debe limpiarse la zona de aplicación con un gel antiséptico para piel sana que tenga una base alcohólica y/o clorhexidina.

Técnica aséptica

Los dedos del profesional no deben tocar nunca el cuerpo de las agujas. El uso de guantes desechables por parte del profesional facilita la manipulación de las agujas sin contaminación. Se recomienda el uso de envases individuales de agujas, ya que los envases múltiples aumentan los riesgos de tocar el cuerpo de las mismas.

Al retirar la aguja de la piel, es recomendable presionar el punto de inserción con un algodón o gasa estéril, para evitar que la superficie cutánea abierta del paciente entre en contacto con posibles patógenos y, al mismo tiempo, proteger al profesional de la exposición al cuerpo de la aguja utilizada y a los fluidos corporales del paciente.

Manipulación y eliminación cuidadosa de las agujas utilizadas

Se recomienda realizar una punción única con cada aguja, evitando su uso de forma repetida en varios puntos. Las agujas y tubos guía estériles utilizados deben ser desechables y eliminarse inmediatamente después de su uso, depositándolos en un recipiente especial.

Limpieza y desinfección de la sonda ecográfica

Se debe limpiar y desinfectar la sonda antes de su uso y entre cada paciente. Después de cada examen, la sonda ecográfica debe quedar completamente libre del gel de ultrasonido o cualquier otra suciedad visible. Para su limpieza y secado, se recomienda utilizar un paño o papel suave, seco y limpio. 

En los procedimientos ecoguiados es recomendable cubrir la sonda con un protector (cubresonda), para evitar la contaminación de la misma y la transmisión de patógenos en caso de sangrado.

FUENTE:
Valera, Fermín y Minaya, Francisco (2017): Fisioterapia Invasiva (2ª edición). Editado por Elsevier. Capítulo 1.3. Medidas de seguridad.